Conclusión
Según Álvaro Ruiz de la Peña Solar en “Ilustración, lectura y juventud en la España del siglo XVIII,” durante el siglo XVIII en España, había un movimiento de educar a los niños por parte de los aristócratas ilustrados y las instituciones religiosas (492). La educación, mayormente recibida por los niños de burgueses, nobles y clérigos, tenía la meta de desarrollar las virtudes de los niños, especialmente los niños hombres porque recibían más educación que las mujeres (Ruiz de la Peña Solar 494). Durante esta época, se publicaban muchos textos sobre esta preocupación con las morales de los niños (Ruiz de la Peña Solar 497), y algunos de estos textos mencionaban el papel de los padres de disciplinar a sus hijos.
Se encuentra este enfoque con el rol de los padres en la disciplina de sus hijos en los Discursos XXVIII y XXXV de El Censor. En ambos discursos, hay una implicación implícita que si no se educa a los hijos con principios morales, la inmoralidad dañaría la sociedad española a través de las acciones inmorales. Según Linda-Jane C. Barnette en “Images of Women in El Censor,” un tema importante de El Censor era la yuxtaposición entre el interior y el exterior (85). Los discursos diferentes de El Censor representaban a la mujer ideal como una esposa que hacía los deberes domésticos, los deberes interiores de la casa (86). Debido a esta representación de la esposa ideal, se puede extrapolar que, en El Censor, el padre simbolizaba el exterior de la casa: la sociedad. Por eso, el padre necesitaba disciplinar a los hijos para actuar en una manera moral en esta sociedad. Solamente con la disciplina correcta de los padres, los hijos podían convertirse en hombres útiles para la sociedad, es decir, en hombres ilustrados.
